DISFRUTE DE SU CULITO II - Ese culo me tenia loco, lo recorri con
mi lengua por dentro y por fuera haciendo circulos con mi lengua
en su arito una y otra vez.

Hola amigos, les traigo la segunda parte de mí relato “Disfruté
de su culito” en el que les contaba mi fantasía con una bella
travestí peruana llamada Lola, espero que disfruten de esta
segunda entrega.
Después de haber disfrutado de nuestro primer encuentro, nos
quedamos dormidos, abrazados, ella con su mano en mi pene y yo con
la mía en su culo, yo soy un tipo de 1,83 de altura, 180 libras de
peso, cuerpo normal ni gordo ni delgado, la verdad no hago mucho
ejercicio por lo que no tengo músculos marcados, pero tampoco
estoy mal, digamos que los que me conocen dicen que soy bien
parecido (aunque nunca me dicen a quien soy bien parecido) mi pene
no es enorme, pero tampoco es miniatura es de 17 cms., ella la
dueña de mi fantasía es una belleza de 1,65, 120 libras de peso,
repartidos en unas lindas y bien torneadas piernas blancas
coronadas por unas firmes, redondas y bien paraditas nalgas, su
pene es muy pequeño y no lo usa, de hecho ella no se lo toca y no
se erecta tampoco, todo su placer es anal, disfruta con los
masajes que el pene le da a su próstata, siguiendo con su
descripción tiene una cintura delgada y un vientre plano
(definitivamente nació para ser mujer), gracias a las hormonas,
tiene unos senos pequeños, pero muy bellos y duritos, bien esta
descripción la debía del primer relato, ahora viene la
continuación:
Como ya les dije nos quedamos dormidos, al siguiente día en la
mañana despierto como a cualquier hombre le encantaría despertar,
con una bella mujer prendida de tu pene, dándote placer oral,
ummmm, es delicioso despertar así, Lola lamía mi pene desde la
base hasta el glande, lo recorría con su lengua en toda su
circunferencia, para terminar metiéndolo en su boca y chupándolo
como si de el más delicioso helado se tratara, todo esto mientras
masajeaba lenta y delicadamente mis huevos, esto lo hacía una y
otra vez por un buen tiempo en el que mi pene latía de la
excitación y soltaba líquido pre seminal que ella devoraba con
ansiedad, después empezó a meter todo mi pene en su boca hasta que
su nariz se perdía entre mis vellos púbicos lo sacaba y lo metía
primero muy lento, hasta empezar a acelerar sus movimientos sin
dejar de mover la lengua ni un solo segundo, me tenía
retorciéndome y gimiendo de placer, nunca me la habían mamado con
tanta pasión y habilidad.

Ya tenía 20 minutos mamando y no se cansaba realmente le encantaba
dar placer, pero yo ya no aguantaba le dije que iba a terminar y
ella por toda respuesta, aceleró aún más su movimiento, sacando
todo mi pene de su boca y volviéndolo a meter todo una y otra vez,
yo sentía mi pene llegar hasta su garganta y ella seguía mamando y
apretando mis huevos hasta que me vine y llené su boquita con gran
cantidad de leche, Lola me mira y abre la boca dejándome ver toda
mi leche sobre su lengua y el resto de su boca y una gotita que
brillaba reflejando la luz en su labio inferior, toda una putita
rica mi Lola, después de jugar con su lengua y mi semen en su
boca, cerró su boquita y lo tragó, sacando su lengua muy
sensualmente recogió la gotita que había quedado en su labio y
pasando su dedo por la punta de mi pene recogió otra gotita, para
luego chupar su dedo metiéndolo y sacándolo de su boca varias
veces de una manera tan sensual y con una cara de vicio tal, que
mi pene, solo con esto daba muestras de vida una vez más, ella lo
volvió a mamar, pero solo hasta dejarlo bien limpio, después me
dio un pico en los labios, le dije que quería hacerle el amor y
traté de abrázala, ella escapando de mí se puso de pie y me dijo:
yo ya he desayunado ahora faltas tu amor, pero no te preocupes tu
mujer te va a preparar un rico desayuno, le dije que el mejor
desayuno sería su culito, ella rió y siguió hasta la cocina
meneando sus caderas y moviendo ese culito blanco y bello, que
cualquier mujer envidiaría.
Pero yo soy más bien obstinado así que me levanté y la seguí hasta
la cocina, allí estaba, totalmente desnuda cocinando para mí y yo
seguía con mi pene en total erección y con ganas de alojarlo en su
culito una vez más, así que me coloqué detr
ás de ella y le restregué mi pene en la rajita de su culo mientras
amasaba sus senos con mis manos y besaba y lamía su cuello y sus
orejas, ella se dejaba, pasó su mano entre los dos y atrapó mis
bolas acariciándolas, giró su cabeza y nos besamos
apasionadamente, yo creí que ya la tenía, pero cuando más confiado
estaba, se zafó de mí, se volteó, me dio un pico en los labios y
una pequeña cachetada en mi pene diciéndole: tranquilo bebé que
mami está ocupada, se dirigió hasta la refrigeradora y se agachó a
coger unos huevos dejando todo su culo a la vista y a mi
disposición justo había una silla detrás de su culito, por lo que
sin perder tiempo me senté en ella y hundí sin más preámbulos mi
cabeza entre sus nalgas, atacando de una vez su hoyito con mi
lengua tratando de llegar lo más profundo posible, realmente ese
culo me tenía loco, lo recorrí con mi lengua por dentro y por
fuera haciendo círculos con mi lengua en su arito una y otra vez.
Con mis manos apretaba sus nalgas y las acariciaba, eran tan
suaves, por sus gemidos me di cuenta que esta vez si la tenía a mi
merced, así que seguí con lo mío metiendo y sacando mi lengua como
si de un pequeño pene se tratara de su culo una y otra vez, hasta
que ella misma apartó su trasero de mi cara bajándolo para
sentarse encima de mi buscando mi pene con su mano para guiarlo
hasta su ano, pero yo no quería esta posición, había una mesa
justo detrás de nosotros que por su alto ya había despertado ideas
en mi mente, así que me puse de pie ella me miró con cara de pena,
creyó que la iba a dejar así por venganza por que me había estado
huyendo, pero nada más lejos de mi imaginación, pero no pude
evitar que ella rápidamente ocupara mi lugar en la silla me tomara
del pene y me jalara hasta ella volviéndolo a meter en su boca, la
verdad me sorprendía lo mucho que le gustaba mamar a esta belleza,
pero me agradaba mucho ya que me encanta que me la mamen, la dejé
que siguiera por unos dos minutos y le dije que se levantara que
la quería penetrar, su rostro se iluminó con una sonrisa, se
levantó, me abrazó y nos besamos y acariciamos, yo su culo y ella
mi pene por un rato más.

Deliberadamente los dos demorábamos lo que más podíamos el momento
de la penetración para que fuera más placentero cuando llegara,
pero yo ya no aguantaba más así que la subí a la mesa, apoyé su
espalda en ella, dejando su culito a la orilla, tomé sus tobillos
con mis manos y abrí sus piernas, su culito quedaba expuesto y lo
podía ver latiendo de excitación pidiendo ser penetrado lo más
pronto posible, su penecito flácido descansaba en su vientre, pero
la verdad trataba de no prestarle atención, para mí ella era toda
una mujer, mi mujer, acerqué la punta de mi pene a su ano y vi
como este se lo tragaba despacio, pero sin pausa, solo le metí el
glande y aunque ella pedía más, me dediqué a jugar con mi glande
metiéndolo y sacándolo lentamente de su hoyito, que lo apretaba y
aflojaba rítmicamente, ella estaba como loca se lamía los labios
se apretaba los senos, tomaba sus pezones entre sus dedos y los
jalaba, gemía y gritaba como loca que se la diera toda, pero yo
quería alargar lo más posible el placer que estábamos sintiendo,
sabía que si le metía todo el pene con dos o tres embestidas el
masaje a su próstata la haría terminar y quería que termináramos
juntos.
Junté sus tobillos y tomé ambos con mi mano izquierda y mientras
iba introduciendo todo mi pene dentro de ella con la mano derecha
empecé a darle nalgadas, la tomé de sorpresa y eso bajó un poco su
excitación que era lo que yo quería, ya con todo mi pene dentro de
ella, pero metiéndolo y sacándolo muy lentamente hasta dejar solo
el glande dentro, Lola se repuso de la sorpresa, es más le
gustaron las nalgadas y me pidió que le diera más fuerte que le
dejara roja las nalguitas, que le enseñara que yo era su macho y
tenía que estar dispuesta para mí cuando yo lo quisiera, así que
seguí dándole en las nalgas, a la vez que seguía penetrándola
lentamente, cada tanto cambiaba sus piernas y las sostenía con la
mano derecho para darle en la otra nalgas con la mano izquierda,
cuando las tuvo bien rojitas.
no y separando sus piernas lo más posible arremetí contra su
culito con estocadas fuertes y cada vez más rápidas.
Nuestros gemidos se mezclaban, parecíamos dos animales en celo,
gritábamos de placer mientras yo no dejaba de taladrar su culo
cada vez más fuerte y ella seguía apretando sus pezones y
halándolos hacía arriba, hasta que le di la última estocada, la
más profunda pues parecía que mis bolas también se querían meter y
empecé a regar su culito con mi semen ella también estaba gozando
pues su culito se contraía más fuerte apretándome y exprimiéndome
hasta la última gota de semen de mi pene, ella se retorcía de
placer en la mesa, hasta que después de unos minutos nos calmamos
y aún con mi pene dentro de su culito me tumbé sobre ella y nos
fundimos en largo y apasionado beso, habíamos estado más de una
hora en esto y ya era hora de almorzar por lo que decidimos
bañarnos, vestirnos e ir a comer algo fuera, y pasear por la
ciudad para que yo la conozca.
Esa fue la mejor semana de mi vida en lo que a sexo se refiere, lo
hicimos de todas las formas posibles y en todas partes, autobuses,
cines, ascensores, baños públicos, gozamos del sexo a más no poder
y fuimos felices durante ese tiempo.
Espero sus valiosos comentarios y sobre todo si alguien como Lola
lee este relato y quiere hacer realidad mi fantasía, ya saben, soy
de Esmeraldas – Ecuador. Escríbanme por favor.